Es el primer tratado de Ampelografía escrito en Argentina. Allí, Leopoldo Suárez describió con rigor cada una de las variedades que mejor se adaptaban a las condiciones de suelo y clima en Mendoza. Este trabajo fue hecho en una época en la que el saber científico, impulsado por el Estado, era concebido como una herramienta estratégica al servicio de los productores.
Un siglo más tarde, esta reedición permite poner en valor su aporte científico y su contribución a la construcción de una identidad vitivinícola argentina.
Producido integralmente por Cecilia Durán y Juanfa Suárez. Contamos con el apoyo del Gobierno de Mendoza a traves de la compra de 250 ejemplares para distribuir en todas las bibliotecas de la Provincia.
El libro está comentado por los científicos del INTA, Jorge Prieto y Gustavo Aliquo, quienes ampliaron detalles y aportaron nuevos conocimientos técnicos.
Además, cuenta con tres prólogos. El primero, escrito por los revisores, profundiza sobre el desarrollo de la Ampelografía en Argentina.
En el segundo, las investigadoras Florencia Rodríguez Vázquez y Patricia Barrio de la Universidad Nacional de Cuyo y CONICET presentan un perfil histórico de Leopoldo Suárez en un momento de transformaciones productivas que tuvieron al Estado como actor fundamental.
El tercer prólogo, escrito por Juanfa Suárez, narra una anécdota en la que el Semillón vincula a la familia a través de las generaciones.
Leopoldo Suárez (1882-1932)
Enólogo y viticultor mendocino. Entre 1910 y 1914, dirigió la Escuela Nacional de Vitivinicultura. Durante su gestión introdujo desde Italia cerca de 800 variedades de vid, enriqueciendo así la ya existente colección ampelográfica de la escuela y convirtiéndola en la primera de América y en una de las más importantes del mundo en su tiempo. Una parte de esta colección se conserva hasta el día de hoy en la Estación Experimental Agropecuaria Mendoza del INTA.
PAZ LEVINSON, Sommelier
«Recuerdo tener en mis manos la edición original de este libro justo antes de mudarme a Francia en 2012. Lo fotografié con mi precaria cámara de ese momento y durante todo este tiempo pude volver al texto: fascinación a primera vista. La obra presenta una visión precisa sobre los aspectos fundamentales de cultivar, identificar y describir una diversidad de cepas importadas y locales. Su contribución se revalida en el presente, cuando la viticultura argentina brilla de una manera muy particular. Celebro esta reedición, el amor y el nivel de detalle desde la mirada de un joven viticultor y heredero de esa cultura para que redescubramos el valor inigualable de esta obra clave en la historia de la vitivinicultura argentina».
ADRIANNA CATENA, Doctora en Historia
«La Argentina participó activamente en el desarrollo de la Ampelografía durante el siglo XIX, un campo esencial para el conocimiento y clasificación de las variedades de vid. En ese contexto, el libro del ingeniero Leopoldo Suárez se destaca como una de las grandes obras bibliográficas nacionales. Este trabajo no solo refleja el rigor científico de su tiempo, sino que también constituye un valioso testimonio sobre los orígenes y la evolución de la vitivinicultura argentina. Suárez dejó plasmado un registro técnico y cultural que aún hoy tiene mucho que decirnos sobre nuestra historia, nuestras cepas y el espíritu de una industria en formación. Poder contar con una reedición de esta obra es recuperar una pieza fundamental del patrimonio vitivinícola nacional. Es, sin duda, un hecho especial y necesario para quienes estudian, trabajan y sienten pasión por el vino argentino».
SEBASTIÁN ZUCCARDI, Viticultor
«Es una inmensa alegría la reedición de este libro ya que es testimonio de la profunda tradición y del conocimiento vitivinícola que caracterizaron a nuestra región desde sus orígenes. Hace ya más de cien años, viticultores con gran capacidad de observación desarrollaban técnicas y conceptos cualitativos que hoy seguimos valorando. La obra también nos recuerda que, en muchos aspectos, la viticultura actual no hace más que confirmar un camino ya conocido y transitado, en el que el conocimiento se pone al servicio de la expresión de los lugares donde cultivamos a través de las variedades que mejor se han adaptado a ellos».